El ambiente
El ambiente que se deja escribir
Somos cómplices en que todos sabemos que la vida, esos saltos en las emociones y en el tiempo, no se puede recoger en la palabra hablada o escrita. Hay una parte de la vida que no se puede automatizar o eternizar en un aparato todavía porque su eternidad tiene una naturaleza distinta, la eternidad del instante, lo que callamos los vivos.
En la parte que sí, que conocemos, que sufrimos o celebramos clama por su reconocimiento y su consecuente respuesta, que respondamos. Es decir, que la escribamos.
Y para continuar en el futuro, hay que reconocer que existe un pasado que fue y que dejó de ser muchas posibilidades. El futuro lo necesita, no perderse en el laberinto de las posibilidades sino más bien demarcar la zona de lo que es y propender a ella y dejar de divagar en lo que no fue que puede volverse un ejercicio sin límites.
Esto es para decir que no pudo haber sido distinto sino para decir que no fue distinto y eso tiene consecuencias sobre el presente y futuro.
El ambiente del niño que vivió
El niño que vivió, Jairo Potter, entra a una escuela donde sus profesores quieren asesinarlo. Su profesor de química está enfrascado en el amor frustrado por su madre. El rector está siempre atento a ganar fuerzas para no ser superado por el mayor mago oscuro. Las personas que hacen de tutores, que son su familia, lo rechazan por sus orígenes alternativos relacionados con la magia.
Su herencia es el mundo de los locos adultos que lo rodean. Los profesores deberían enseñar en vez de estar preocupados por conseguir fama con sus publicaciones. Los rectores no deberían ser generales de los fuerzas armadas.
Lo que sucede es que el mundo existe antes de nuestro nacimiento, el mundo ya estaba andando y al nacer nos sumergimos en esa andanza. Tanto los que vinieron antes como los de hoy o mañana no terminan por resolverlo. Si algo, los nuevos arrastran al mundo más nudos que forman nuevos entramados irresolutos. Y es ahí donde hay que buscar un nido. En medio de todo este alboroto de cosas que acaban sin terminar mientras otras nacen.
Y la vida se nos pasa desandando los pasos, tratando de volver a su lugar lo que los de antes trastocaron mientras se acababa la vida, se nos pasa viviendo la vida de los otros.
Y los que siguen encuentran todo a medio terminar. Porque primero no se terminaron de andar las cuitas anteriores y segundo no se terminaron de desandar.
¿Qué hubiera sido de Jairo Potter sin la inquina de Volamuerte de vivir para siempre y revolucionar el orden político y social? ¿Qué vida le corresponde a Jairo sin ese pasado?
Pero hay cosas de otra naturaleza que continúan en su cauce hacia el mar durante generaciones. Como de mano en mano se pasa una cubeta llena de agua, así se entrega una forma de estar en el mundo, así se pasa una visión del mundo.
También se vuelven andar los mismos pasos conocidos por la literatura desde hace milenios: los pasos humanos. Pero también los pasos raros andados por pocos antes se vuelven y recorren en el futuro: un terror de los estoicos: la repetición de la historia.
Los que se dan cuenta y ante su realización de lo que sea que sucede, se desesperan por ser este el camino y no otro. Una doble desesperación ante el recorrido por venir: primera porque es este el camino y es así, y segunda porque no es otro que cabe en las elucubraciones de la mente.
O a veces aceptamos lo que creemos que es propio, nos apegamos solo para perderlo y llorar su perdida el resto del recorrido.
Los demiurgos
Formar parte de un ambiente significa meterse en la corriente de las cosas que están en curso, no en su nacimiento o desembocadura final, sino en el medio.
No somos demiurgos que pueden establecerse en la época, con los recursos y expectativas que le son más propios a su ser. Esta falta de libertad puede llegar como un alivio porque al menos no tenemos esa enorme responsabilidad de elegir nuestras circunstancias. Al fin de cuentas, los demiurgos no parecen muy humanos. Esta falta puede ser más bien ser un punto de referencia, está atadura a un presente y a un espacio definidos que no nos sueltan, son más bien coordenadas para hacer una definición, una construcción de significado. En cambio, el demiurgo con sus súper-poderes carece de este sentido de lo particular o específico, no es autóctono de nada ni de nadie, porque en su poder está cambiar y volverlo a escribir todo.
El ambiente es la riqueza
El ambiente es la riqueza. La riqueza de los castores son sus cabañas y presas que modifican su ambiente natural en uno de su autoría que obedece de mejor forma a sus necesidades.
Los castores son conocidos por su habilidad para construir presas y lodges (cabañas). Las presas están hechas de ramas, troncos y barro, y se construyen en ríos y arroyos para crear estanques de agua. Estos estanques proporcionan un entorno seguro para los castores, protegiéndolos de depredadores y creando un hábitat adecuado para sus actividades.Las cabañas, por otro lado, son estructuras en forma de cúpula que los castores construyen en el agua utilizando ramas y barro. Estas cabañas tienen una entrada submarina, lo que proporciona una mayor seguridad contra los depredadores. Dentro de las cabañas, los castores tienen áreas secas donde pueden descansar y criar a sus crías.Estas construcciones no solo benefician a los castores, sino que también crean hábitats para otras especies y ayudan a mantener el equilibrio ecológico en sus entornos. Si tienes más preguntas sobre la vida silvestre o cualquier otro tema, ¡adelante!Las presas y cabañas construidas por los castores pueden durar muchos años, dependiendo de varios factores como el entorno, la disponibilidad de materiales y las condiciones climáticas. Las presas, hechas de ramas, troncos y barro, pueden ser mantenidas y reparadas continuamente por los castores, lo que les permite durar décadas. De hecho, algunas presas pueden llegar a ser estructuras muy grandes y duraderas.Las cabañas, por otro lado, también pueden durar muchos años si están bien construidas y mantenidas. Los castores son muy diligentes en la reparación y el mantenimiento de sus hogares, lo que contribuye a la longevidad de estas estructuras.En resumen, tanto las presas como las cabañas de los castores pueden durar muchos años, siempre y cuando los castores continúen habitando y manteniendo estas estructuras. Fuente: Microsoft Copilot.La riqueza de un país es la cognoscible, por supuesto, porque la de una familia no se entiende bien en su singularidad sino como parte de una red de relaciones humanas y de valoraciones de los activos en relación con los restantes. La riqueza es aquello que viene de antes y que es posible incendiar para regresar a la miseria. La riqueza también es líquida, se nos escapa de las manos, si tomamos la gran parte de los caminos que conducen a la destrucción y al olvido, en vez de los pocos caminos que conducen a su reproducción. Es azarosa porque la fortuna es ese tipo de cosas que parecen como espanto estar en el dominio de los humanos cuando realmente está más allá, en lo que nos supera y no abarcamos con la consciencia.
El ambiente está montado sobre lo desconocido, lo que nos supera. El ambiente viene por un destello, resplandor breve de la vida humana, es un milagro deslumbrar algo del tiempo y del lugar donde pasamos esto.
Esto a lo que pertenecí inició hace mucho tiempo, seguirá y terminará después.
Esto de ahora fue soñado, pronosticado, previsto antes y estará olvidado o transfigurado en alguna forma diferente en las mentes de muchos años después.
Y el ambiente se sujeta a lo desconocido y sujeta la casa o las casas que nos pertenecen. Y se utiliza alguna forma avanzada de metro y a un agrimensor para delinear los límites de la hacienda. Ante la aparición de la propiedad se puede convertir la casa en un refugio a ultranza de las implacables desventuras que llegan desde el ambiente en inundaciones, pandemias, enfermedades endémicas del trópico, deslizamientos, suestes y etc.
Como con miedo se guarda el humano en su choza, como mirándose siempre el ombligo ante el temor por lo jaguares y los pumas. Ante el ambiente que se extiende más allá, se enorgullece por haber escatimado para su mortalidad y soledad de humano un pedazo de planeta.
Y están los otros que más bien buscan la ubicuidad, quieren abandonar la atadura de lo local, alzarse a lo universal. Estos parecieran ver en una casa un mal necesario pero a la final una barrera indomita entre su mundo y el ambiente de afuera. Lo que quieren es deambular y fundirse con el ambiente, ser el ambiente. Pero tarde o temprano habrá de llegar la nostalgia preguntando dónde se puede asentar, en qué recuerdo, el andante no tendrá entonces algún recuerdo aparte o lugar reservado para la nostalgia, reconociendo así esta falta existencial y práctica de no estar verdaderamente en ningún lugar.
La conclusión enclenque del modelo extenso de lenguaje natural (Copilot)
En conclusión, formar parte de un ambiente implica integrarse en el flujo continuo de la vida y las circunstancias que nos rodean. No somos creadores de nuestro entorno desde cero, sino participantes en un proceso en curso que comenzó mucho antes de nuestro nacimiento y continuará después de nuestra partida. Esta integración nos ofrece un sentido de pertenencia y propósito, al mismo tiempo que nos libera de la carga de tener que definir todas nuestras circunstancias. Reconocer y aceptar nuestra posición en este flujo nos permite encontrar significado y dirección en nuestras vidas.


